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La Pérdida de un ser amado es la situación más difícil que puede vivir el ser humano. Pero a pesar de ser la prueba más difícil en la vida, la muerte es parte de la vida, lo difícil aquí es cuando la muerte llega de forma inesperada y en personas que son jóvenes y tienen toda la vida por delante. Recuerdo mi abuela que una tarde estando yo trabajando cuando tenía solo 15 años me llamó por teléfono y me comunico la muerte de mi tío su hijo menor, yo no supe que decir, ella me dijo que no hay dolor más grande que este. Recuerdo que estábamos junto al lado del cuerpo sin vida de mi tío y mi abuela le acariciaba con tanta ternura, su dolor era inmenso.

Entendí que el dolor era lo más justo y sano que puede sentir una persona en esos momentos ya que ese dolor es lógico a causa del amor que se tiene por ese ser querido. A veces tratamos de que la persona no se sienta mal o intentamos de darles razones por la que esa persona ha partido por lo tanto no debe estar más triste, pero es necesario que dejemos que en esos momento la persona pueda expresar su dolor ya que el dolor es la expresión del amor y si hubo amor es auténtico el dolor.

El luto es parte también de poder trabajar la pérdida de un ser querido, antiguamente las personas llevaban durante un tiempo una señal de luto sea una cinta negra en su brazo o una ropa oscura, esta señal era para dejar en claro que si estaba uno triste era por una perdida y esa tristeza era justa y que era necesario un tiempo para aceptar la partida de esa persona y que nada de este mundo puede reemplazarla.

Para enfrentar la pérdida de un ser querido tenemos que entender que:

La muerte es parte de la vida. Y tenemos que aceptar esto de la misma forma que aceptamos la vida. La muerte toma un espacio en nuestro destino y por más que tratemos de verlo como el fin de todo es en realidad una parte muy importante de nuestro traspaso a la eternidad. Está claro que todos vamos al cielo pero nadie esta apurado para eso, pero no depende de nosotros esto, está escondido en Dios cuando será el momento la hora y las circunstancias.

Todas las personas cumplimos propósitos divinos en la tierra. Debemos seguir viviendo para cumplir el propósito de Dios que nos ha encomendado, este es el sentido de la vida, muchas personas viven nada más, es decir, vivir y de la mejor manera es lo más importante, el resto da igual. Esto es sobrevivir y no cumplir el propósito de Dios en la vida. Los seres humanos somos criaturas creadas de forma individual, tenemos que cumplir el propósito para el cual estamos aquí en la tierra.

La muerte para el cristiano es un cambio de estado y en realidad una transformación, así lo expresa el apóstol Pablo cuando dice: 1Co 15:53 “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” Sin esta transformación no le es posible al hombre poder ser transformado como una nueva criatura.

Dios es soberano en sus decisiones. Es difícil para el cristiano entender la soberanía de Dios. El porqué, él hace y permite las cosas. Hay respuestas que Dios se ha reservado de responder, no sabemos por qué, pero es así. Sin embargo llegara el momento que estemos cara a cara con él y allí sabremos todos los porqués. Esto es parte de nuestra esperanza

El dolor que sientes es justo y nunca pasará ni tampoco debe ser así, porque así como tu amaste a ese ser, así de grande será el dolor que sentirás. Pero con el tiempo ese dolor se convertirá en aceptación y el amor será aun más intenso. Ese ser querido será alguien irremplazable y así quedará en tu corazón, los bellos recuerdos y el amor dado y recibido serán para ti en el futuro un consuelo un motivo de agradecimiento permanente.

NO hay palabras de consuelo en una situación de perdida, mucho menos cuando esta es inexplicable es decir nada ni nadie podría explicar porque un niño debe morir o porque un padre o madre joven de familia muere dejando a todos sus seres queridos con la tremenda pregunta del ¿Por qué? Y mucho menos explicable es la famosa frase que siempre se dice “no te preguntes ¿por qué?, ¿sino para qué? Y la persona se pregunta ¿habrá un para qué? Creo que esa frase solo hace el entendimiento de la tragedia mucho más difícil.

La única forma que podemos al menos entender y sobrevivir ante este tremendo suceso es entender la muerte desde la eternidad. Nada de lo que sucede en esta vida está fuera del plano eterno para el cual el hombre ha sido creado.

Permítame ayudarle en esto yo sé que tal vez está pasando por una situación muy dolorosa en este momento y le ruego que no deje de leer esto sé que es una revelación del Espíritu Santo.

La eternidad es el espacio de tiempo en el que Dios actúa, por lo tanto Dios planifica y actúa en base a la eternidad del hombre, vea que (Isaías 55.8) los caminos y los pensamientos de Dios no son los nuestros y esto se debe a que el al planificar desde la eternidad y hacia la eternidad el camino de una ser humano, hay en ese proceso no solo la vida en la tierra sino también la liberación del cuerpo mortal que es un camino hacia la eternidad que Dios planea.

Cuando Dios en su soberanía toma una vida de forma inesperada de la tierra no la ha cortado de aquí más bien la ha tomado para sí y en este plano eterno lo que Dios ha hecho es liberar a esa vida del plano humano y hacerla pasar al plano eterno para seguir su caminos hacia la verdadera condición que l ser humano debe alcanzar. 1Co 13:10 “más cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará.”

El sentimiento de muerte es separación y es por ellos que sufrimos estas pérdidas, el dolor y la desesperación hacen que si uno piensa en el plano humano, si bien perdimos y hemos sido separados, pero si pensamos en el plano eterno de Dios esa es una separación momentánea la cual solo la podemos entender y aceptar de esta manera.

La muerte solo la podremos entender desde el plano de la eternidad.

Un amigo mío que ha fallecido hace unas pocas semanas estando en el momento más difícil de su enfermedad dijo las siguientes palabras. “El lugar más profundo donde puedo caer es en la mano de Dios”.
Una esposa llena de tristeza expresó las siguiente palabras en la despedida de su amado “Mi amor por ti nunca cambiará, es un hasta pronto y no un adiós, doy gracias a Dios por tu vida”

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